Cómo cambia el verdadero Coach
el subconsciente del cliente

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Según el muy reconocido neurólogo investigador en Biología Celular Bruce Lipton el 95 % de nuestro cerebro es subconsciente, mientras que solo el 5 % es consciente.

La mente subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente. Está operativo desde el mismo instante de nuestra concepción y guarda todas nuestras percepciones acerca de la realidad. En base a ellas se construyen nuestros hábitos y creencias.

El biólogo Bruce Lipton dice al respecto: “Generalmente creemos que dirigimos nuestras vidas con nuestros deseos y aspiraciones, pero la neurociencia revela un hecho sorprendente: nuestra mente consciente creativa solo dirige nuestras vidas en un 5%. El 95% del tiempo, nuestra vida es controlada por las creencias y hábitos que están programados en nuestra mente subconsciente».

¿Esto qué significa?, que el 95% del tiempo de nuestras vidas vamos en piloto automático dirigidos por los patrones mentales que se han instaurado por la sociedad donde nacimos, los padres que tenemos y las experiencias que hemos tenido hasta ahora. Creemos que controlamos nuestra vida conscientemente, pero eso es una ilusión que nos creemos por nuestro ego, que se encarga de hilar nuestras vivencias en formato historia coherente y en la cual él se siente protagonista.

Por ejemplo, si decides levantarte a la nevera para comer algo porque tienes hambre, antes de que llegue al consciente, ha habido multitud de actividad de las submentes inconscientes, éstas han discutido y acordado que te levantarás y lo justifican porque tienes hambre. Es más, cuando tienes una gran experiencia meditando y consigues ver tus pensamientos en el día a día, te das cuenta con frecuencia, que inicias el movimiento de levantarte antes de que decidas hacerlo. Si quieres saber más cómo funciona la mente, el consciente, el inconsciente y la consciencia, léete mi libro “Mente y Consciencia”, que te puedes descargar en https://www.luisarimany.com/mis-libros-gratis/

Consciente, Subconsciente e inconsciente

La mente se divide en 3:

  1. Consciente
  2. Subconsciente
  3. Incosciente

Cada parte de la mente tiene funciones específicas, que sirven para dar significado, aprender, captar información, y formarnos ideas, percepciones, vivencias, memoria del conocimiento y mucho más. Es aquí donde necesitamos aprender a distinguir los tres niveles de la mente.

Si quieres saber más sobre cómo funciona la mente descárgate gratis mi libro “Mente y Consciencia”, donde lo explico en profundidad esto y explico cómo funciona el subconsciente basado en la Neurociencia y en las tradiciones orientales como el Budismo.

El consciente contiene la información a la que tenemos acceso en cualquier momento. Como hemos visto, a diferencia tanto del inconsciente como del subconsciente, el consciente es el nivel de la mente con el conjunto de vivencias de las que el sujeto puede dar cuenta a través de procesos de percepción interna.

Por otro lado, el inconsciente es un almacén de recuerdos al que no tenemos acceso. El inconsciente, a diferencia de lo que sucede con el consciente, es aquel nivel de la mente que nos hace desarrollar comportamientos de forma inadvertida, sin que haya una voluntad en realizar una conducta concreta. Son todos aquellos contenidos que se mantienen al margen del consciente y que son reprimidos. Al mismo tiempo, contra todas aquellas funciones fisiológicas autónomas sobre las que no podemos ejercer control.

El inconsciente es responsable de la mayor parte de nuestra personalidad y de nuestro ego.

El consciente toma el control del intelecto; el inconsciente, de las funciones fisiológicas

Es decir, nosotros, de forma consciente, tomamos decisiones, planificamos, conversamos y, en definitiva, controlamos todo aquello que tiene que ver con la inteligencia. Pero, en cambio, no controlamos la respiración, la digestión, la frecuencia cardíaca, la memoria, los instintos ni las emociones. Todo esto viene mediado por el inconsciente.

El consciente es el nivel más superficial de la mente, percibe y analiza la realidad, haciendo que tomemos decisiones basadas en nuestras experiencias y conocimientos previos que son accesibles en ese momento.

iceber consciente subconsciente inconsciente

Consciente

Sigmund Freud lo designó como aquella parte de la mente que contiene el conjunto de vivencias de las que el sujeto puede dar cuenta a través de procesos de percepción interna.

Al ser la parte más superficial es la que nos da la capacidad de percibir la realidad dándonos cuenta de todo lo que sucede en nuestra vida, pudiendo reproducir, comentar y compartir todo aquello asociado a las vivencias mismas y a las emociones y sentimientos que generan.

Gracias a la parte consciente seres humanos aprendemos, razonamos, juzgamos, planificamos, decidimos y conversamos. Todo este pensamiento consciente nace de este primer nivel

El consciente se ocupa de todo aquella que tiene que ver con lo racional. Por ejemplo, comparar cosas, analizar situaciones, tomar decisiones o llevar a cabo las actividades diarias de una persona.

Subconsciente

Freud se dio cuenta de que lo que pasaba en nuestras vidas no venía del consciente, sino de algo más profundo a lo que no podíamos acceder. Observó que a menudo en la mente consciente de sus pacientes no había nada que impulsara sus comportamientos. Fue en ese momento que en Occidente se empezó a hablar de subconsciente y de inconsciente.

Sub Significa ‘ bajo ‘ o ‘ debajo de, por lo tanto es lo que está debajo del consciente.

El subconsciente influye en la manera de actuar de las personas sin que estas sean conscientes de ello. En él queda albergada la parte más emocional, los recuerdos, las emociones o las vivencias más dolorosas.

El consciente es accesible al individuo. Se da cuenta de aquello que está llevando a cabo y puede describirlo, ya que hace algo siendo partícipe y consciente, pero el subconsciente es difícilmente inaccesible por estar debajo de la línea de la consciencia.

El subconsciente es el nivel de la mente que se nutre de la información proporcionada por el consciente, pero en su forma más primitiva. Es, seguramente, el concepto más difícil de definir y comprender de los tres. Es más, pese a que Sigmund Freud lo utilizara como sinónimo de inconsciente, este término ha dejado de ser utilizado en la teoría del psicoanálisis.

Sea como sea, podemos entender el subconsciente como la capa que está por debajo del umbral de la conciencia pero que no llega a ser un “lugar” inaccesible como el inconsciente. El subconsciente está formado por todo aquello que hemos aprendido conscientemente pero que actualmente realizamos sin pensar demasiado en ello.

Se trata, pues, de un nivel de la mente que podemos programar para que realice tareas con un nivel de conciencia muy bajo. Es una puerta de acceso a aquellas cosas que hemos vivido y que, pese a que no se encuentren en la capa consciente, pueden determinar nuestra forma de comportarte y los rasgos de nuestra personalidad.

Aun así, si haces un esfuerzo, puedes recordarlas y traerlas de nuevo al consciente para analizarlas. Digamos que es un puente entre lo inconsciente y lo consciente que, a pesar de estar rodeado de muchas ideas metafóricas, puede ayudar a resolver traumas, superar experiencias dolorosas e incluso abandonar adicciones.

También se conoce como preconsciente y, pese a que se diga que los sueños nazcan de este

Gracias a la consciente, desarrollamos la inteligencia y adquirimos los conocimientos y, a través de la mente subconsciente, accedemos a los recuerdos y emociones. Sin embargo, cuanto más se realice y se mejore una acción conscientemente, más subconsciente se vuelve.

Podemos entenderlo como el puente entre el inconsciente y el consciente, pues, siendo conocido también como preconsciente, es aquel nivel de la mente que está por debajo del umbral de la conciencia pero que no llega a ser tan inaccesible como el inconsciente, ya que con esfuerzo podemos sonsacar todos aquellos recuerdos que se encontraban ocultos en este subconsciente

Inconsciente

Sufijo in «hacia adentro, dentro, en el interior», por lo tanto, es lo que está en el interior del consciente.

El inconsciente es el nivel de la mente que nos hace desarrollar comportamientos de forma inadvertida, es decir, sin que haya una voluntad en realizar una conducta concreta.

Es muy común usar este concepto como adjetivo aplicable a una persona que actúa sin tener en cuenta las consecuencias ni los riesgos de sus acciones, pero lo cierto es que, a nivel psicológico, encierra muchos más matices.

En esta teoría del psicoanálisis, el inconsciente es aquella capa de la mente que dispone del conjunto de contenidos que se mantienen al margen del consciente y que son reprimidos pero que muestran una intensa actividad en nuestros patrones comportamentales.

El inconsciente determina aquellas actividades que realizamos sin pensar y es el lugar donde se encuentran los recuerdos reprimidos, los pensamientos incontrolables, las impresiones, los impulsos, etc. Del mismo modo, es el nivel donde se encuentran los fenómenos de personalidad cuyo origen no podemos explicar.

También controla nuestras funciones fisiológicas (los latidos del corazón, la respiración, los movimientos intestinales…) y los actos reflejos. En este sentido, podemos afirmar que el inconsciente es el nivel de la mente del cual no podemos tomar los mandos. Es la mente en piloto automático.

En ella quedan almacenados recuerdos, experiencias y momentos vividos que influyen posteriormente en el comportamiento de las personas. Probablemente, estas no se dan cuenta de los motivos que llevan a que alguien se comporte de una determinada manera o no.

El Iceberg de nuestra mente

Como hemos visto somos conscientes sólo de un 5% de lo que ocurre en nuestra mente. Esto lo detectamos por nuestros pensamientos conscientes y nuestro comportamiento.

Lo que otras personas ven de nosotros y por lo que nos juzgan es por el comportamiento y el entorno (circunstancias) que nos envuelven como se ve en el siguiente esquema.

En muchas ocasiones, salvo que nos hagan reflexionar sobre ello, no somos conscientes de nuestro comportamiento porque está dirigido por nuestro subconsciente y nuestro ego justifica todo lo que hagamos para que quede una historia lógica alineada con su inconsciente y que no vaya con la identidad que el ego se ha creado.

Un ejemplo, en una discusión familiar podemos decir sin darnos cuenta algo inconveniente o subir el tono, y sólo tomamos consciencia cuando el otro nos lo refleja. Si el otro responde también en piloto automático, entonces se abre una discusión, en la que las dos personas luchan por tener razón, pero no deja de ser una lucha de egos a los que no les gusta perder.

Arimany-Iceber conaciente e inconsciente

En la parte inconsciente está de lo menos profundo a lo más profundo dentro de la mente:

  1. Capacidades
  2. Creencias
  3. Valores
  4. Identidad
  5. Transpersonal

Es importante que a lo largo de la vida los 5 elementos cambian. Siendo más cambiantes los que están más arriba que los que están en la lista.

Por ejemplo, nuestros valores e identidad, no son los mismos cuando somos adolescentes que cuando somos adultos. Cuando somos adolescentes pensamos en el momento presente, en pasarlo bien, somos muy adaptables al entorno y lo más importante son los amigos. Sin embargo, de adultos nos preocupamos por el futuro, nos afecta más el pasado, somos menos flexibles y lo más importante es la familia y la economía.

Uno puede pensar que es lógico, pero que de adultos uno no cambia. Esto se debe a que la gente no revisa sus creencias, valores, identidad o su parte transpersonal en serio, pues sí cambia. La forma de verlo fácilmente, cuando uno sufre una situación traumática como estar cerca de la muerte, la persona cambia de la noche a la mañana drásticamente.

Capacidades

Las capacidades de una persona se refieren a las habilidades, destrezas y aptitudes que posee y que le permiten llevar a cabo diversas tareas, actividades y funciones. Estas capacidades pueden ser tanto innatas como adquiridas a lo largo de la vida a través de la educación, la experiencia y la práctica. Las capacidades de una persona son fundamentales para su desempeño en diferentes aspectos de la vida, como el trabajo, la educación, las relaciones interpersonales y el desarrollo personal.

Algunos ejemplos de capacidades de una persona incluyen:

  1. Habilidades cognitivas: Esto incluye la capacidad de pensar, razonar, resolver problemas, tomar decisiones y aprender. Las habilidades cognitivas pueden abarcar áreas como la memoria, la creatividad, el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
  2. Habilidades sociales: Estas capacidades se relacionan con la comunicación efectiva, la empatía, la colaboración, la negociación y la resolución de conflictos. Son esenciales para construir relaciones interpersonales exitosas.
  3. Habilidades técnicas: Son habilidades específicas relacionadas con un campo o industria en particular, como la programación, la soldadura, la enfermería, la contabilidad, entre otras.
  4. Habilidades físicas: Estas capacidades involucran la fuerza, la coordinación, la resistencia y la destreza física. Son relevantes en actividades deportivas, laborales y recreativas.
  5. Habilidades emocionales: Incluyen la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las propias emociones, así como las de los demás. La inteligencia emocional es un ejemplo de esta categoría.
  6. Habilidades lingüísticas: Estas capacidades se refieren a la competencia en el uso del lenguaje, tanto en la expresión oral como escrita. Comprende la capacidad de comunicarse de manera efectiva y persuasiva.
  7. Habilidades artísticas y creativas: Involucran la creatividad, la expresión artística y la habilidad para crear obras artísticas, música, literatura, diseño, entre otros.
  8. Habilidades de liderazgo: Estas capacidades se relacionan con la capacidad de guiar, motivar y dirigir a un grupo de personas para alcanzar objetivos comunes.
  9. Habilidades de organización y gestión del tiempo: Son importantes para la planificación y la ejecución eficiente de tareas y proyectos.

Es importante destacar que las capacidades de una persona pueden variar y evolucionar a lo largo de la vida, ya que se pueden desarrollar y mejorar a través de la educación, la práctica y la experiencia. Además, las capacidades individuales pueden ser un factor determinante en el éxito en diversos aspectos de la vida, incluyendo la carrera profesional, el logro de metas personales y el bienestar general.

Creencias

Las creencias de una persona son los conjuntos de ideas, opiniones y convicciones que guían su pensamiento, su percepción del mundo y su toma de decisiones. Estas creencias pueden ser muy variadas y abarcar una amplia gama de temas, incluyendo creencias religiosas, políticas, morales, filosóficas, culturales y personales. Las creencias pueden ser conscientes o subconscientes y desempeñan un papel fundamental en la forma en que una persona interpreta la realidad y se comporta en consecuencia.

 

Creencias personales: Estas se relacionan con las opiniones y juicios personales sobre uno mismo, los demás y el mundo que le rodea. Pueden incluir creencias sobre la propia valía, la autoimagen y las metas personales. Las creencias personales son las ideas, convicciones y opiniones individuales que una persona sostiene sobre una amplia variedad de temas, que pueden incluir aspectos relacionados con sí mismo, los demás, el mundo que le rodea y diversos aspectos de la vida. Estas creencias son muy personales y pueden variar ampliamente de una persona a otra, ya que se basan en sus experiencias, educación, valores y percepciones individuales. Aquí hay algunos ejemplos de creencias personales:

  1. Creencias sobre uno mismo: Estas incluyen la percepción de la propia valía, la autoestima, las metas personales y la autoimagen. Por ejemplo, una persona puede tener la creencia de que es competente y capaz en su trabajo o, por el contrario, puede creer que es inepta.
  2. Creencias sobre las relaciones interpersonales: Estas creencias se refieren a cómo una persona ve las relaciones con los demás. Algunas personas pueden creer que es importante confiar en los demás, mientras que otras pueden ser más escépticas y creer que es necesario mantener cierta distancia.
  3. Creencias sobre la felicidad y el éxito: Las creencias personales sobre lo que constituye una vida feliz y exitosa varían ampliamente. Algunas personas pueden creer que la felicidad se encuentra en la realización personal, mientras que otras pueden creer que está en la riqueza material.
  4. Creencias sobre la moral y la ética: Las creencias personales sobre lo que es correcto e incorrecto éticamente pueden influir en el comportamiento y las decisiones morales de una persona. Por ejemplo, algunas personas pueden creer en la importancia de la honestidad, mientras que otras pueden ser más permisivas con la mentira en ciertas situaciones.
  5. Creencias sobre la espiritualidad y la religión: Las creencias personales en este ámbito incluyen la fe en un ser supremo, las prácticas religiosas y las convicciones espirituales.
  6. Creencias sobre el mundo y la sociedad: Estas creencias pueden incluir opiniones sobre la política, la economía, el medio ambiente y otros temas sociales.

Otro tipo de Creencias:

  • Creencias morales: Son convicciones sobre lo que es ético y moralmente correcto o incorrecto. Estas creencias guían el comportamiento personal y las decisiones éticas de una persona.
  • Creencias culturales: Estas se basan en la herencia cultural, la identidad étnica y las tradiciones. Pueden influir en las preferencias culturales, las prácticas alimentarias, las festividades y otras costumbres.
  • Creencias filosóficas: Estas son las ideas sobre la naturaleza de la realidad, la existencia, el conocimiento y la verdad. Incluyen filosofías de vida y cosmovisiones.
  • Creencias religiosas: Estas se refieren a las convicciones sobre lo divino, la espiritualidad y la religión. Las creencias religiosas pueden influir en la moral, los valores y las prácticas espirituales de una persona.
  • Creencias políticas: Estas se relacionan con las opiniones sobre el gobierno, la política, la justicia social y los sistemas de gobierno. Las creencias políticas pueden influir en la afiliación partidaria y las actitudes hacia las políticas públicas.

 

Es importante destacar que las creencias de una persona pueden variar ampliamente entre individuos, y a menudo son moldeadas por la educación, la cultura, la experiencia personal y las interacciones sociales. Las creencias también pueden ser racionales o irracionales, basadas en la evidencia o en la fe, y pueden ser sujetas a cambio a lo largo de la vida de una persona a medida que se enfrenta a nuevas ideas y experiencias.

Las creencias pueden tener un impacto significativo en el comportamiento, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones de una persona, y a menudo desempeñan un papel central en la formación de su identidad y su visión del mundo.

Valores

Los valores de una persona son principios y convicciones fundamentales que guían sus acciones, decisiones y comportamientos en la vida. Estos valores representan lo que una persona considera importante y valioso. Los valores son un componente esencial de la identidad de una persona y desempeñan un papel crucial en la toma de decisiones, la construcción de relaciones y la definición de su sentido de propósito.

Los valores pueden variar ampliamente de una persona a otra, pero algunos ejemplos comunes incluyen:

  • Honestidad: Valorar la sinceridad y la integridad en todas las interacciones y ser veraz en palabras y acciones.
  • Respeto: Mostrar consideración y respeto hacia los demás, sus opiniones y sus derechos, independientemente de las diferencias.
  • Responsabilidad: Asumir la responsabilidad de las acciones y decisiones personales, y cumplir con las obligaciones y compromisos.
  • Empatía: Ser capaz de entender y compartir los sentimientos de los demás, y actuar con compasión hacia ellos.
  • Tolerancia: Aceptar y respetar las diferencias en creencias, valores y culturas, y ser abierto a la diversidad.
  • Solidaridad: Mostrar apoyo y comprensión hacia quienes enfrentan dificultades y luchar por la justicia y la equidad.
  • Gratitud: Reconocer y valorar las bendiciones y oportunidades de la vida, mostrando aprecio por lo que se tiene.
  • Ética: Actuar de manera moral y ética, siguiendo principios y estándares de conducta que se consideran correctos.
  • Autenticidad: Ser genuino y fiel a uno mismo, actuar de acuerdo con las propias creencias y valores personales.
  • Superación personal: Buscar el crecimiento, el aprendizaje y la mejora continua en diversos aspectos de la vida.
  • Lealtad: Mantener la fidelidad y el compromiso hacia las relaciones y responsabilidades a largo plazo.

 

Los valores pueden ser influenciados por factores como la educación, la cultura, la religión, la familia y las experiencias personales. Los valores a menudo sirven como un marco para tomar decisiones éticas y orientar la conducta de una persona en situaciones diversas. Es importante tener en cuenta que los valores pueden evolucionar con el tiempo a medida que una persona adquiere nuevas experiencias y conocimientos. Los valores también desempeñan un papel importante en la definición de la identidad y el sentido de propósito de una persona.

Identidad

La identidad es un concepto complejo que se refiere a la percepción que una persona tiene de sí misma y a cómo se ve en relación con los demás y con el mundo que le rodea. La identidad es fundamental en la construcción de la individualidad de una persona y está influenciada por una variedad de factores, incluyendo las experiencias personales, la cultura, la sociedad, las creencias, los valores y las relaciones interpersonales.

A continuación, se describen algunos aspectos clave relacionados con la identidad:

      Autoimagen: La autoimagen es la imagen mental que una persona tiene de su apariencia física y de cómo se percibe a sí misma. Puede estar relacionada con la percepción de la belleza, la aceptación o insatisfacción con el propio cuerpo, y la autoimagen positiva o negativa.

      Autoconcepto: El autoconcepto es una construcción más amplia que incluye no solo la apariencia física, sino también las creencias y las características de personalidad de una persona. Incluye la forma en que uno se ve en términos de sus habilidades, personalidad, valores y logros.

      Valores y creencias personales: Las creencias y los valores personales desempeñan un papel importante en la identidad personal. Lo que una persona valora y en lo que cree influirá en gran medida en sus acciones y decisiones.

      Metas personales: Las metas personales son objetivos que una persona se fija en la vida. Estas metas pueden ser a corto plazo o a largo plazo y pueden abarcar una amplia variedad de áreas, como la carrera, la familia, las relaciones y el crecimiento personal.

      Experiencias de vida: Las experiencias personales a lo largo de la vida, tanto positivas como negativas, pueden influir en la identidad personal. Estas experiencias pueden incluir logros, desafíos, momentos difíciles y éxitos.

      Relaciones interpersonales: Las relaciones con los demás, como la familia, amigos, parejas y colegas, pueden influir en cómo una persona se ve a sí misma. La forma en que se es tratado por los demás y cómo se relaciona con ellos puede moldear la identidad personal.

 

La identidad personal no es estática y puede evolucionar con el tiempo a medida que una persona adquiere nuevas experiencias, conocimientos y perspectivas. A menudo, la búsqueda y el desarrollo de una identidad personal sólida son un proceso continuo a lo largo de la vida y pueden estar sujetos a cambios a medida que una persona crece y evoluciona.

El ego y la identidad

La identidad y el ego son conceptos relacionados pero distintos en la psicología y la filosofía. Aunque a veces se utilizan indistintamente, tienen significados y enfoques ligeramente diferentes:

Identidad:

La identidad se refiere a la percepción de quién es una persona, incluyendo su autoimagen, sus creencias, sus valores y sus características personales. Es la forma en que una persona se identifica y se ve a sí misma en relación con el mundo que la rodea.

La identidad puede abarcar aspectos como la identidad personal, cultural, de género, religiosa, social, entre otros. Cada uno de estos aspectos contribuye a la identidad global de una persona.

La identidad puede ser influenciada por las experiencias, la educación, la cultura, las relaciones y otros factores.

Ego:

 

El ego es un concepto relacionado con la personalidad y la psicología, especialmente en la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Se refiere a la parte consciente de la mente que actúa como un mediador entre el «Ello» (que representa los impulsos instintivos) y el «Superyó» (que representa las normas y valores morales internalizados).

El ego es responsable de la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la adaptación a las demandas de la realidad. Busca equilibrar las necesidades y deseos del «Ello» y las normas del «Superyó».

En un sentido más coloquial, el «ego» también se puede utilizar para referirse al sentido de autoimportancia, vanidad o el deseo de ser reconocido y admirado por los demás.

En resumen, la identidad se refiere a la percepción general de uno mismo, incluyendo las múltiples dimensiones de quién es una persona y cómo se ve a sí misma en relación con el mundo. El ego, por otro lado, es una parte de la mente consciente que desempeña un papel en la autorregulación y la toma de decisiones, según la teoría psicoanalítica de Freud, y a veces se utiliza de manera más amplia en el lenguaje cotidiano para referirse al orgullo o la autoimagen. Ambos conceptos son importantes en la comprensión de la psicología y la identidad humanas.

Transpersonal

La psicología transpersonal es una rama de la psicología que se centra en aspectos más allá del ego o la personalidad individual. Se basa en la idea de que la experiencia humana va más allá de las limitaciones del ego y que incluye dimensiones espirituales, místicas y trascendentales.

También se refiere a lo que hacemos no por nosotros, sino por nuestra familia, nuestro entorno, la sociedad o incluso el planeta.

Algunos de los conceptos clave y áreas de interés en la psicología transpersonal incluyen:

  • Desarrollo Espiritual: Se centra en el desarrollo del individuo hacia estados de conciencia más elevados y una comprensión más profunda del significado y propósito de la vida. Esto puede implicar prácticas espirituales, meditación, yoga y otras técnicas de crecimiento personal.
  • Psicoterapia Transpersonal: La psicoterapia transpersonal se basa en principios transpersonales y se centra en la conexión mente-cuerpo-espíritu del individuo. Los terapeutas transpersonales a menudo incorporan técnicas espirituales y de meditación en su práctica terapéutica.
  • Integración Cuerpo-Mente-Espíritu: La psicología transpersonal considera a los individuos como seres integrales, donde el cuerpo, la mente y el espíritu están interconectados y se influyen mutuamente.
  • Conciencia Colectiva: Explora la idea de una conciencia colectiva, un campo de energía o inteligencia compartida que conecta a todos los seres humanos.
  • Estados de Conciencia Expandida: Estudia estados de conciencia alterados, como sueños lúcidos, experiencias fuera del cuerpo y experiencias cercanas a la muerte, que van más allá de la conciencia cotidiana

 

Es importante tener en cuenta que la psicología transpersonal a menudo se basa en tradiciones espirituales y filosóficas de todo el mundo y, por lo tanto, puede variar en su enfoque dependiendo del terapeuta o el practicante. La psicología transpersonal es vista por algunos como una extensión de la psicología humanista, incorporando dimensiones espirituales y trascendentales en la comprensión de la experiencia humana.

¿Se pueden cambiar los patrones mentales?

Sí, es posible cambiar creencias, valores y aspectos de la identidad a lo largo de la vida. Si bien algunos elementos de la identidad son relativamente estables, otros son más flexibles y pueden evolucionar con el tiempo.

Como hemos visto antes, cuanto más profundos están arraigados en nuestro inconsciente, menos cambian y cuesta más cambiarlos.

Aquí hay algunas consideraciones sobre cómo se pueden cambiar estos aspectos:

  •  

Creencias:

  • Las creencias son susceptibles de cambio a medida que una persona adquiere nuevos conocimientos y experiencias. Al aprender más sobre un tema, las creencias pueden modificarse.
  • El diálogo, la exposición a diferentes perspectivas y la reflexión personal pueden llevar a un cambio en las creencias.
  • La voluntad de cambiar es un factor importante. Si una persona está dispuesta a cuestionar sus creencias y explorar nuevas ideas, es más probable que experimente cambios.

Valores:

  • Los valores pueden cambiar a lo largo de la vida a medida que una persona crece, madura y experimenta nuevas situaciones.
  • Eventos significativos, como cambios en las circunstancias personales, relaciones, logros o desafíos, pueden influir en la reconsideración y cambio de valores.
  • La reflexión consciente sobre lo que uno valora y por qué puede llevar a un ajuste de los valores.

Identidad:

  • La identidad personal puede evolucionar a medida que una persona se enfrenta a nuevas experiencias, desafíos y aprendizajes a lo largo de la vida.
  • Los momentos de autodescubrimiento y autorreflexión pueden llevar a cambios en la percepción de uno mismo y en la identidad.
  • Las transiciones importantes, como la maternidad, la jubilación, la educación o el cambio de carrera, pueden desencadenar ajustes en la identidad personal.

Es importante destacar que el cambio en creencias, valores e identidad puede ser un proceso gradual y a veces desafiante. No todos los aspectos de la identidad son igualmente maleables, y algunos pueden ser más resistentes al cambio que otros. Además, el grado de cambio y el ritmo variarán de persona a persona.

El coaching, la terapia psicológica, la orientación, la educación, la introspección y la autoaceptación consciente pueden ser recursos útiles para abordar y gestionar cambios en creencias, valores e identidad. En última instancia, el cambio personal es una parte natural del crecimiento y el desarrollo a lo largo de la vida.

¿Qué hace un buen coach para cambiar los 5 elementos del subconsciente?

Lo que hace un buen coach, que le diferencia de uno malo o mediocre, es no sólo trabajar con la parte superficial, sino entrar en el subconsciente, y asegurarse que todo el proceso, cada sesión y cada tiempo de trabajo del cliente va en la dirección adecuada.

¿Cómo lo consigue?

  • A través de la escucha activa. El buen coach no sólo escucha lo que dice el cliente, sino cómo lo dice, que es totalmente inconsciente y más importante. A nivel auditivo presta atención a su tono, su cambio de energía, su timbre, su velocidad…. A nivel visual se fija en su lenguaje no verbal y a nivel cinestésico se fija en los sentimientos y los explora. Cuando detecta algún cambio importante se lo refleja al cliente para que tome consciencia y aflore lo que haya inconsciente al consciente y así pueda el cliente trabajar con ello y aumentar su visión de su situación
  • A través de las preguntas poderosas. El coach hace preguntas en función de lo que el cliente dice o a dicho en esa sesión u otras. Muchas veces confronta opiniones diferentes que expresa. Gracias a esas preguntas, el cliente explora en su subconsciente y toma consciencia de cosas no sabía, creciendo personalmente y aumentando sus opciones para solucionar sus problemas o conseguir sus objetivos.
  • El silencio. Con el silencio, el cliente se ve obligado a estar en un sitio que le saca de su zona de confort, que es consigo miso con un tema con el que está bloqueado o le hace daño. Es ahí cuando el cliente se da cuenta de muchas cosas.

Las preguntas poderosas que hace el coach según lo que esté explorando son las que se ven en la imagen siguiente.

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  1. Entorno: ¿Qué está ocurriendo?, ¿Qué circunstancias hay? ¿Qué demuestra que eso es así?
  2. Comportamiento: ¿Qué haces?, ¿Cómo actúas ante esa situación?
  3. Capacidades: ¿Cómo lo haces?, ¿Qué herramientas o capacidades tienes para hacerlo? ¿cuáles te faltan?, ¿puedes pensar alguna situación donde las has tenido en el pasado?
  4. Creencias: ¿Por qué lo haces?, ¿Cuál es el motivo por el que lo haces?
  5. Valores: ¿Para qué lo haces?. En esta pregunta, casi todo el mundo responde por qué lo hace y hay que ir ayudando al cliente a explorar sus motivaciones profundas
  6. Identidad: ¿Quién eres cuando lo haces?, ¿Cómo te sientes cuando lo haces?, ¿Qué dice de ti?
  7. Tranpersonal: ¿Para quién más lo haces?, ¿Cómo afecta a tu entorno?, ¿Qué hay más allá de tu identidad y valores que te mueve a hacerlo?

Con las 3 herramientas del coaching y este esquema de trabajo, el cliente toma consciencia de temas inconscientes, crece personalmente, ve oportunidades donde antes no las había y así va acercándose a su objetivo.

De creencias a resultados. Inversión del proceso

El proceso en que se obtienen los resultados de cualquier cosa es las creencias determinan las emociones, las emociones el comportamiento y finalmente, éste el resultado, como se ve reflejado en este esquema:

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La tendencia de algunas personas a obtener los mismos resultados una y otra vez puede deberse a una variedad de factores, incluyendo:

  • Comodidad en la zona de confort: Muchas personas tienden a quedarse en su zona de confort, donde se sienten seguras y cómodas, incluso si no están satisfechas con los resultados. Esto puede deberse al miedo al cambio o a la resistencia al riesgo.
  • Hábitos arraigados: Los hábitos, tanto buenos como malos, pueden ser difíciles de romper. Si una persona tiene patrones de comportamiento y pensamiento arraigados, es probable que siga obteniendo los mismos resultados.
  • Creencias limitantes: Las creencias negativas sobre uno mismo o la falta de autoconfianza pueden llevar a una persona a subestimarse o a creer que no puede lograr resultados diferentes.
  • Miedo al fracaso: El miedo al fracaso puede ser paralizante y evitar que alguien tome riesgos que podrían llevar a resultados diferentes. Si una persona ha experimentado fracasos en el pasado, es posible que evite situaciones similares.
  • Falta de conocimiento o habilidades: A veces, las personas no obtienen los resultados deseados porque les falta el conocimiento o las habilidades necesarias para tener éxito en una determinada área.
  • Resistencia a la retroalimentación: Si una persona no está dispuesta a recibir comentarios constructivos o a aprender de sus errores, es probable que siga cometiendo los mismos errores y obteniendo los mismos resultados.
  • Inercia social: Las relaciones y el entorno social pueden tener un fuerte impacto en el comportamiento de una persona. Si alguien está rodeado de personas que tienen patrones similares o que refuerzan ciertas creencias, es más probable que obtenga resultados consistentes.
  • Autosabotaje: A veces, las personas sabotean su propio éxito sin darse cuenta, ya sea por miedo al cambio, autocrítica excesiva o falta de autoestima.

 

Para cambiar y obtener resultados diferentes, es importante que una persona reconozca estos factores y esté dispuesta a tomar medidas para superarlos. Esto puede implicar desarrollar nuevas habilidades, desafiar creencias limitantes, buscar apoyo y orientación, y estar dispuesto a salir de la zona de confort. El cambio puede ser un proceso gradual, pero es posible con el compromiso y la determinación adecuados. También puede ser útil contar con el apoyo de profesionales, como terapeutas o coaches, para abordar algunos de estos desafíos.

Todo esto se resume muy bien en dos frases atribuidas a Einstein (la primera mal atribuída):

" Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo»".

- “Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó”

¿El buen coach qué hace entonces para cambiar esto?

El buen coach cambia el foco y en vez de partir de la situación natural hace:

  1. Pregunta sobre el objetivo que el cliente quiere conseguir. Es decir, que le proyecta al futuro, sin las limitaciones actuales. Esto es una gran diferencia con la metodología de la psicología que se basa en buscar el origen de las creencias limitantes. Es por eso que el coaching en muchas áreas consigue resultados mejores y más rápidos.
  2. Establecido dónde quiere ir al cliente, le pregunta cómo debe comportarse para hacerlo, es decir qué tiene que hacer (tenga o no esas competencias aún)
  3. Tras ver cómo debe comportarse, le proyecta a cómo se sentiría si se comporta así, esto ancla ese futuro y que profundice en el cliente.
  4. Por último, se centra en qué se necesita creer o pensar o creer para hacerlo y le acompaña a que lo vea. Le ayude a que cambie la forma de ver las cosas y encontrar evidencias de ese nuevo punto de vista.
Como se puede ver en el siguiente esquema:
coaching por que funciona

Pirámide de Maslow

La pirámide de Maslow es otro elemento que tiene en cuenta un buen coach.

La Pirámide de Maslow, también conocida como la «Jerarquía de Necesidades de Maslow», es una teoría de la psicología propuesta por el psicólogo Abraham Maslow en 1943. Esta teoría describe una jerarquía de necesidades humanas que representan los motivadores fundamentales que guían el comportamiento de las personas.

La Pirámide de Maslow es importante en el estudio del comportamiento humano porque proporciona una estructura útil para comprender las necesidades y motivaciones que impulsan el comportamiento de las personas.

La pirámide de Maslow consta de cinco niveles de necesidades, organizados de manera jerárquica, con las necesidades más básicas en la base y las más avanzadas en la cima.

Una persona no se preocupa de las necesidades jerárquicas superiores si no tiene cubiertas las inferiores.

Los niveles son los siguientes:

  1. Necesidades Fisiológicas: En la base de la pirámide se encuentran las necesidades fisiológicas, que son las necesidades básicas para la supervivencia, como la comida, el agua, el aire, el sueño y la eliminación de desechos. Estas necesidades deben ser satisfechas antes de que una persona pueda avanzar hacia niveles superiores de necesidades.
  2. Necesidades de Seguridad: Una vez que se satisfacen las necesidades fisiológicas, las personas buscan seguridad y estabilidad. Esto incluye la seguridad física, la seguridad en el empleo, la estabilidad económica, la protección contra peligros y la tranquilidad.
  3. Necesidades de Pertenencia y Amor: Una vez satisfechas las necesidades de seguridad, las personas buscan la pertenencia y el afecto. Esto implica la necesidad de relaciones sociales, amor, amistad y una sensación de comunidad.
  4. Necesidades de Estima: A medida que las necesidades de pertenencia y amor se satisfacen, las personas buscan la estima, tanto la autoestima como el respeto de los demás. Esto incluye la autoconfianza, el reconocimiento, el éxito y el prestigio.
  5. Necesidades de Autorrealización: En la cima de la pirámide se encuentran las necesidades de autorrealización. Estas son las necesidades relacionadas con el crecimiento personal, la realización de uno mismo y el cumplimiento del potencial. Implican la búsqueda de metas personales, la creatividad, la autoexpresión y la autorreflexión.
Pirámide de Maslow

La teoría de Maslow sugiere que las personas avanzan a través de esta jerarquía de necesidades en busca de la satisfacción y el bienestar. Avanzan cubriendo cada escalón y no pasan a cubrir el siguiente hasta que consiguen satisfacer los elementos del que están.

Sin embargo, es importante señalar que no todas las personas siguen la jerarquía de manera lineal, y las circunstancias individuales pueden influir en cómo se experimentan y priorizan estas necesidades. Además, las personas pueden regresar a niveles anteriores si sus necesidades no se satisfacen adecuadamente.

La Pirámide de Maslow ha sido una teoría influyente en psicología y en campos relacionados, como la administración y la motivación en el lugar de trabajo, al proporcionar una estructura para comprender las necesidades humanas y los impulsos detrás del comportamiento. Sin embargo, también ha sido objeto de críticas y debates en el campo de la psicología.

A continuación, se detallan algunas razones por las cuales la teoría de Maslow es relevante y valiosa para comprender el comportamiento humano:

  • Jerarquía de necesidades: La teoría de Maslow establece una jerarquía de necesidades humanas, desde las más básicas y fundamentales (necesidades fisiológicas) hasta las más avanzadas y autotrascendentes (autorrealización). Esta jerarquía ayuda a comprender cómo las personas priorizan y buscan satisfacer sus necesidades de manera secuencial.
  • Motivación: La teoría de Maslow ofrece una comprensión de lo que motiva a las personas. Muestra que, en general, las personas tienden a satisfacer primero las necesidades más bajas antes de abordar las más altas. Por ejemplo, una persona con hambre (una necesidad fisiológica) buscará comida antes de abordar necesidades de niveles superiores.
  • Desarrollo personal: La Pirámide de Maslow también es relevante para el crecimiento y el desarrollo personal. Las personas pueden utilizar esta teoría como una guía para establecer metas y prioridades personales, a medida que avanzan hacia la autorrealización y el cumplimiento de su potencial.
  • Comportamiento en el trabajo: La teoría de Maslow ha sido aplicada en el ámbito de la gestión y la motivación en el lugar de trabajo. Los empleadores pueden utilizar esta teoría para comprender y satisfacer las necesidades de sus empleados, lo que a su vez puede aumentar la motivación, la satisfacción laboral y la productividad.
  • Publicidad y marketing: La comprensión de las necesidades humanas y cómo se relacionan con el comportamiento es fundamental en la publicidad y el marketing. Las estrategias de marketing a menudo se diseñan para apelar a las necesidades y deseos de los consumidores, según la jerarquía de Maslow.

Es importante destacar que la teoría de Maslow no es la única forma de comprender el comportamiento humano, y hay otras teorías y enfoques que también son relevantes. Además, algunas críticas sugieren que la jerarquía de necesidades de Maslow no es aplicable en todas las culturas y contextos, y que las personas pueden experimentar y priorizar sus necesidades de manera diferente. Sin embargo, sigue siendo una teoría valiosa para comprender las motivaciones y necesidades humanas en muchos contextos.

Conclusiones

Hemos visto que la mente tiene 3 niveles: el consciente, el subconsciente y el inconsciente. Un autodenominado coach o un mal coach se queda en la parte consciente (entorno y comportamiento), pero el verdadero coach entra en el subconsciente al igual que lo hace un psicólogo.

A diferencia de un psicólogo, el verdadero coach, no trabaja en el pasado, en el origen de las creencias limitantes, sino trabaja desde la perspectiva del futuro, haciendo que el cliente tome consciencia del futuro que quiere sin sus limitaciones actuales, cómo debe de comportarse para hacerlo, qué sentirá cuando lo haga y le ayudará a cambiar su punto de vista para que lo consiga.

De esta forma el cliente avanza rápido superando sus problemas o bloqueos o hacia sus objetivos. Consiguiendo en 6-10 sesiones más de lo que se consigue en años de terapia.

El coach trabaja en el subconsciente usando las 3 principales herramientas del coaching:

  • Escucha activa
  • Preguntas Poderosas
  • Silencio

Trabajando en el subconsciente a nivel de:

  • Capacidades
  • Creencia
  • Valores
  • Identidad
  • Transpersonal

Además, hemos visto que el coach tiene en cuenta la pirámide de necesidades de Maslow para que el cliente entienda su pensamiento, comportamiento y motivaciones.

El Coach consigue que el cliente crezca personalmente, tome consciencia de cosas que no sabía y cambie su punto de vista ampliando la mirada de su situación. Al ampliar su mirada de su situación, el cliente encuentra oportunidades donde antes no veía y por sí sólo encuentra la forma de encontrar su propio camino para superar sus problemas o bloqueos y obtener sus objetivos.

De esta forma el coach empodera, da autoestima y confianza al cliente, de forma que es independiente de él porque crece por sí sólo, a diferencia de un psicólogo que lo hace dependiente por ser tratado con directividad y desde una posición de superioridad.

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